Chloé representa un estado de ánimo eterno caracterizado por el instinto y el optimismo. Para mí, lo importante es la intuición, que es el principio en el que se basa esta forma de vestir tan personal, íntima y sensual. Se trata de vivir el momento.
Con esta segunda colección para Chloé, quería captar ese anhelo del verano y la forma en que esta época nos hace sentir: partir de la esencia de las raíces de Chloé, construir nuevas bases y capturar esos instantes de fantasía de los meses de verano en los que volvemos a conectar con nosotras mismas. Como un viaje de ida y vuelta. Cuando nos tomamos un descanso, escapamos, exploramos, descubrimos y nos llenamos de energía.
Los looks son ligeros, sensuales y alegres. Transmiten la sensación de perderse por un momento.
Los tejidos se destiñen, se aclaran y se desgastan, mezclando lo precioso y lo sencillo. Como el encaje de guipur con jersey de algodón acanalado y la sencillez de la seda charmeuse y las sedas Habotai ondulantes.
Los colores también se destiñen por el efecto del sol, como el albaricoque, el blanco concha, el colorete, el arena, el amarillo pálido, el lima y el menta difuminados, el azul crepúsculo y el lavanda. Por último, destaca un estampado de rosas y peonías reinterpretado a partir de una obra de arte original de 1977 pintada a mano y procedente de los archivos.
Un espíritu lencero impregna la colección con un toque veraniego de sastrería y un juego de proporciones. La nueva silueta de la chaqueta se basa en la blusa vaporosa con frunces, mangas plisadas y unos hombros estructurados con precisión de lona de algodón y ante. El exquisito vestido henley acanalado de algodón con incrustaciones de encaje se distingue por su delicada sencillez, y los icónicos bombachos Chloé de los años 70 aportan un toque de alegría.
Los accesorios aúnan lo ecléctico y lo valioso, adornados con una mezcla de conchas rotas, guijarros erosionados por el mar, charms veraniegos y cadenas. Bolsos de muñeca de ganchillo y rafia. Zapatos veraniegos, como las sandalias con plataforma Maxime, sandalias cangrejeras y bailarinas con cordones.
Esta colección se caracteriza por una alegría espontánea que, para mí, es la esencia del verano, una expresión emancipadora de libertad total.
Chemena Kamali