Un estudio sobre los rituales personales, la individualidad y el arte de la autoexpresión. Para el otoño de 2026, Chloé explora el arte más personal de vestirse, un ritual diario que transforma la ropa en una extensión íntima de la individualidad. Basándose en los códigos y señas de identidad en constante evolución de la Maison, la colección celebra los gestos sencillos e instintivos que dan forma al estilo personal de una mujer.
En el corazón de esta colección se encuentra la pregunta: ¿qué prendas eligen las mujeres de forma natural? La respuesta reside en aquellas prendas que se incorporan al armario sin pensarlo dos veces, creadas a lo largo del tiempo de forma espontánea. Vestirse se convierte en un ciclo constante de descubrimiento y renovación. Una fuerte influencia proviene de la generación actual de mujeres, para quienes vestirse es un acto refrescante y libre de reglas. Las fronteras se disuelven en nombre de la autoexpresión.
Como en todas las precolecciones de Chloé, la fotografía desempeña un papel central y referencial. La colección toma su nombre de Female Trouble, un guiño irónico y afectuoso a los retratos de la feminidad de Bettina Rheims. El proceso creativo refleja este espíritu: espontáneo, divertido, emocional y colaborativo. Les Femmes, Les Sœurs, de Erica Lennard, captura las nociones de hermandad e individualidad, ideas que se reflejan en las siluetas y el espíritu de la colección. Ambas artistas retratan la feminidad desde la empatía y la intimidad.
Contemplada a través de una lente centrada en los retratos, la colección captura el momento entre la pose y la emoción. Los gestos exagerados y las posturas esculturales dan forma a siluetas precisas, mientras que los colores en contraste realzan cada contorno. La individualidad es fundamental. Cada mujer se convierte en una presencia distintiva, revelando fuerza, elegancia y autenticidad a través del movimiento y la mirada.
Un juego deliberado de proporciones impregna toda la colección. Las prendas de trabajo teñidas y las piezas en denim se combinan con cinturones vascos de cuero drapeados, tejidos suaves pero arquitectónicos, blusas fluidas y tops de encaje. Los cinturones maxi ciñen la cintura para esculpir siluetas definidas y contrastadas, redefiniendo el volumen y las proporciones. El estilo etéreo impregna cada look de movimiento, naturalidad y espontaneidad. Combinado con chaquetas cortas de cuero, el contraste se vuelve esencial. La fluidez dialoga con la estructura, el brillo se fusiona con el mate y la transparencia se superpone a la opacidad. En medio de estas tensiones surge la actitud de Chloé: sensual, segura de sí misma y discretamente distintiva; el color actúa como una forma de expresión personal. Los colores primarios intensos y los tonos vivos enriquecen la paleta característica de Chloé, compuesta por nude, albaricoque, crudo y azul marino. Los suaves tonos pastel del rosa y el pistacho se mezclan con los tonos joya del zafiro y el ámbar, creando armonías que parecen intencionadamente inesperadas. La textura y la proporción colaboran en todo momento, dando forma a looks que parecen reales y que son inconfundiblemente Chloé.
La colección Female Trouble Otoño 2026 de Chloé celebra este encuentro entre el instinto y la expresión, donde el acto emocional de vestirse se convierte en un retrato de uno mismo.
La colección estará disponible en las boutiques Chloé y en Chloe.com a finales de mayo de 2026.