LA COLECCIÓN DEVOTION
Esta temporada se ha caracterizado por la reflexión sobre la humanidad, la empatía y la dedicación, sobre cómo la vestimenta puede contener emociones y transmitir recuerdos. En un mundo que a menudo parece mecánico y acelerado, me sentí atraída por la esencia de la creación: el toque humano, el espíritu de comunidad, la conexión y los valores compartidos. Me inspiraron profundamente los trajes tradicionales y la artesanía folclórica.
Lo que más me conmovió de las prendas no es solo su belleza, sino también percibir el esfuerzo y el tiempo que habían requerido. Cada bordado, cada hilo tejido y cada motivo estampado revelan tanto la técnica del artesano como su dedicación. No eran nunca idénticas, presentaban irregularidades únicas que las hacían parecer humanas. Son el fruto de la habilidad y las historias de quienes las crearon.
Se trata de explorar lo que significa el "folclore": todo aquello que comparte una comunidad. Las historias, creencias, rituales y técnicas. Para mí, se trata de unidad. Se trata de empatía, humanidad y conexión con el pasado: los hilos simbólicos y espirituales que unen a las personas.
Este sentido de humanidad, espíritu comunitario y empatía me parece esencial en este momento; es lo que quiero expresar con esta colección.
Quería trasladar ese mismo espíritu al día de hoy. El tejido rezuma sensibilidad, con una superficie que revela la intervención humana, en lugar de ocultarla: cada puntada conlleva tiempo, esfuerzo y dedicación. Las irregularidades que revelan la dedicación humana más que la perfección mecánica. Siempre hay un vestigio de algo simbólico: un motivo o una técnica, un talismán, algo espiritual. Para mí, es un camino para sentirse más humano, más conectado.
Esta colección es una oda a esos gestos de cariño. Es tanto un regreso como una renovación, una invitación a ver la moda no como una vía de escape, sino como una fuente de conexión.
Con amor,
Chemena